De pronto sintió que ese espacio no era el suyo, que las acciones no correspondían a su tiempo, que otros hombres y mujeres le marcaron el rumbo. Se vio con aquellas personas, desconocidas pero cercanas, cuando pensó que tal vez otras que se encontraban lejanas la esperaban.
No sabía si era ella, era otra o era ninguna, y que tal vez la verdadera ella ya se encontraba en la luna. Quizo salir corriendo, buscando coherencia, pero no encontró nada que le diera certeza. Se sintió atrapada y quizo escapar, pero un flujo de energía la arrastró sin piedad, para encontrarse nuevamente en otro tiempo y lugar, rodeada de personas extrañas que le mostraron un nuevo espacio de alteridad.